domingo, abril 02, 2006

para cuando los años de la memoria...



para cuando los años de la memoria
copen los recuerdos del olvido;
para cuando tus secretos
no sean más que recuerdos
de un confesionario tornasolado
instalado en el centro del corazón
de un desgastado agente literario;
para cuando la inconsecuencia
deje de comer las migas
del pan nuestro de cada día;
para cuando la contradicción
sea develada como parte del secreto
que genera vida constantemente
y que está guardado al mejor postor...

para cuando las arrugas nublen la visión
y tenga que recurrir a unas manos amables
que además deberán lidiar con mis ojeras,
acto aquel que me permitirá
seguir recogiendo paisajes urbanos
a través de las ventanillas del microbús...

para cuando los poetas hagamos filas
ante el cuerpo de una musa
y bebamos descontrolados el néctar ácido y salobre
que mana desde las profundidades
de la diva de marras...

para cuando se den todas las condiciones
político-sociales
y podamos, por fin, tomar el poder por
asalto
y construir la utopía del hombre nuevo
con el semen de los poetas
y los óvulos de sus musas,
con el semen de los ahogados
y los óvulos períodos de las ostras,
con el semen del que lee
y los óvulos de la que escucha,
con el semen del que escucha
y los óvulos de la que lee,
con el semen del borracho
y los óvulos de la camarera
(que en esta lucha cabemos todos compañeros)...

para cuando nuestros sueños (los tuyos y los míos)
se abracen y continúen así por la vida,
brindando por mi proyecto inconcluso de paternidad,
borrachos y sedientos,
pariendo amaneceres, ovulando sueños,
arreglando el nido donde despertarán,
algún día, los mejores deseos para este y otros sueños

para cuando el deseo reemplace lo irremplazable
y el mundo muestre la rayo hecha con saña
en su pintura recién pintada...

para cuando digamos que todo vale
y nos juguemos el todo por el todo
y que de verdad todo valga...

para cuando tus abrazos,
tus besos,
tus pies en puntillas
para alcanzarme;
para cuando nos miremos y, sin palabras,
sepamos que aún queremos y creemos
en un mundo nuevo...

para cuando nos fijemos que
todos esos para cuando
son parte tuya y mía,
te lo juro, pequeña mía,
de verdad, y en ello empeño mi palabra,
te lo prometo (como quien dice fuerza
América Latina,
como quien alza su mano
para detener el paso
de una vida que nos niega
lo que amamos),
te lo juro y rejuro
que otro gallo nos cantará
(entonces los amaneceres tendrán
el color de tu pelo, de tus ojos, de tu todo entero ser;
para mientras juguemos a vivir)



febrero 2005

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