miércoles, junio 25, 2008

36.500 DIAS, UN SIGLO

Un día que pudo haber sido como cualquiera, un hombre se elevó por sobre la estatura de los traidores y los vendidos y en su vuelo llegó tan alto que, a pesar de los pesares, su figura hoy se encumbra por sobre las fronteras de los países y las ideologías y de los encontrados sentimientos de los intrincados seres humanos...

A este ser es el que hoy celebramos en sus 100 años de vida y para él nuestras palabras y nuestros sentires, nuestras luchas y nuestras esperanzas...

¿Cómo se puede decir Allende? Sólo diciendo consecuencia, valor y esperanza...

NOTA: El texto que se encuentra más arriba fue publicado en El Muro del Grupo 100 años - ALLENDE - 100 palabras de Facebook






100 años son mucho tiempo en la vida de un hombre corriente, pero en la vida de un ser consecuente y digno sólo son un espacio de tiempo fácil de recorrer con un par de pasos. Eso es lo que sucede con la figura de Salvador Allende, de quien se podrían agregar demasiados pergaminos, tantos que cualquier espacio se haría poco para incluirlos, además que para qué agregarlos si basta decir Allende y las palabras y los sentimientos y los sueños de un mundo mejor afloran por sí solos...



100 años es tan poco tiempo cuando se habla de un gigante, de una persona con la estatura moral del ex Presidente chileno, que pareciera que el tiempo es sólo una metáfora inventada por los arquitectos del futuro para medir de alguna forma el quehacer humano...



100 años es mucho tiempo para esperar la venida de otro personaje de similares características del que hoy nos convoca. Por lo mismo hay que hacer crecer cada día un Allende en nuestros corazones, aunque a veces la tarea esa nos quede grande. Hay que incentivar las nuevas generaciones a empaparse del sueño que algún día, de una u otra forma, compartimos; ya sea viviéndolo desde donde lo vivimos o aprendiendo de quienes se la jugaron de verdad por cumplir con esa quimera...



100 años es sólo un minuto en nuestras vidas cuando se alzan los gritos de homenaje y la garganta se quiebra y las lágrimas se agolpan en nuestros ojos (donde amenaza tormenta de sentimientos)...



100 años, un siglo, es demasiado tiempo como para seguir huérfanos...



100 años y aquí estamos Compañero, algunos vivitos y coleando y otros en la memoria (esa loca que permanentemente nos dice que NADA NI NADIE ESTÁ OLVIDADO)...



100 años y qué ganas de estrechar su mano y correr orgulloso de ello por el mundo, con el mensaje de lealtad y sueños que nos entregó; la nueva buena le llamarían algunos. Pero usted no está, físicamente hablando, y me quedo con las ganas de transmitir ese calor que transmitía (sé que era así por el fervor de sus palabras). Pero sí sé que está en cada sueño y en cada consigna y en cada bandera y eso nos debe ser más que un aliciente para seguir construyendo, mano a mano, los sueños que nos dejaron inconclusos las hienas que cortaron su vuelo y el de muchos hace ya treinta y cinco años ( y ese tiempo sí que duele)...



Feliz cumple siglo, esté donde esté... Compañero Presidente, PRESENTE AHORA Y SIEMPRE...


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